SERIE Shea y Karite

SERIE Shea y Karité

                           Karite

Se considera que la manteca de karité es el mejor cuidado para la piel durante el invierno y después de la exposición solar, porque proporciona la humedad y los nutrientes necesarios en la temporada fría y en la temporada seca. Se puede aplicar en toda la piel que necesite un extra de hidratación. La manteca de shea, conocida también como manteca de Karité, es uno de los mayores milagros del Continente Negro. Se extrae de las nueces del árbol Mangifolia (Butyrospermum Parkii) y crece en la sabana de África Occidental. Su nombre significa “vida” y se considera sagrado.

El árbol no puede cultivarse porque sólo crece en ámbito salvaje. Crece hasta los 15-20m de altura y su impresionante esperanza de vida es de más de 300 años. Florece por completo después de los 50 años aproximadamente. Empieza a dar frutos a partir de los 15 años pero, incluso puede llegar a tardar 30 años para empezar a dar frutos de calidad, ricos en vitaminas y ácidos grasos. Los frutos son pequeños, ovalados, de color verde oscuro, con forma de almendra y maduran desde Julio hasta Septiembre. La producción y cosecha se realiza sólo por mujeres mayores de edad. Únicamente ellas tienen el derecho de romper los frutos y preparar la manteca. Los frutos se secan y se muelen hasta formar una pasta. Esta pasta se amasa continuamente hasta convertirse en manteca de karité, un producto universal de cuidado para la piel, llamado “el oro de las mujeres”. Las mujeres de Burkina Faso lo utilizan para masajes a los niños recién nacidos.

Se afirma que la reina egipcia Nefertiti debía su belleza al uso regular de manteca de karité.
La manteca de Karité es extremadamente valiosa por su composición y el impacto que ocasiona en la piel. Su alto contenido de vitamina E asegura protección de los rayos UV  y del efecto de los radicales libres. Previene la aparición de arrugas, suaviza las líneas de expresión y contrarresta eficazmente el proceso de envejecimiento. La vitamina F actúa como protector de la piel. Tiene un efecto altamente suavizante sobre la piel seca, áspera y escamosa. En la manteca de karité podemos encontrar un alto contenido de ácido cinámico, al cual se debe su natural protección solar de hasta 4 factores.

“El oro de las mujeres” es rico en oligoelementos y ácidos grasos – alícuotas de ácidos grasos saturados y poliinsaturados. En mayor contenido se encuentran ácido oleico  40-50%, ácido esteárico 40-50%, ácido palmítico hasta un 10% y ácido linolénico hasta un 2%. Son necesarios para conservar la humedad de la piel, mantener su elasticidad y regular en profundidad la síntesis de lípidos. Estos ingredientes en la manteca de karité actúan favorablemente en la renovación celular, recuperan el estrato córneo y calman la piel.

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